
En ese sentido, la directora del Centro Médico Nuclinic, la nutrióloga Magdalena Farías, es contundente: el mejor indicador para no acelerar el envejecimientoes la masa muscular. “Esto es fundamental desde los 40 años y, especialmente, en las mujeres en la etapa de la perimenopausia.
Mi principal recomendación es no descuidar la ingesta de proteínas y evitar la acumulación de grasa abdominal propia de la edad”.
¿Para una piel más joven? Magdalena Farías es clara: mantener niveles de azúcar en rangos óptimos.
Esto se logra disminuyendo al máximo su consumo e incorporando verduras y fibra en la alimentación. “Hay que preocuparnos del orden de los alimentos: la ensalada (fibra) primero, luego la proteína y al final los hidratos de carbono o fruta.
De esa forma, logramos una menor alza del nivel de azúcar en la sangre y, por ende, de la insulina que es la hormona que favorece la grasa abdominal”.
En los últimos años que –¡por fin!- se ha sacado el velo al tema de la perimenopausia (que inicia su proceso muchas veces
desde los 38 años) con sus cambios naturales en la apariencia, la ciencia ha amplificado su voz derribando mitos en la conversación sobre el tan necesario reemplazo hormonal.
Este último también tiene un camino muy conectado con la belleza, pues cinco años posclimaterio se ha medido la pérdida de un tercio del colágeno.
El mismo que muchos centros estéticos tratan de reactivar con tecnología.
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